De barro somos: Un taller de cerámica ancestral que rescata el patrimonio riojano

De barro somos: Un taller de cerámica ancestral que rescata el patrimonio riojano

Es comunitario, gratuito y cada vez suma más adeptas. La escultora Alejandra Bustamante le da vida a un taller que pone el foco en el conocimiento y revalorización histórica de nuestra región, además de las técnicas de un oficio ancestral cada vez más presente en lo cotidiano. Como funciona en la provincia un taller que nace como una necesidad de rescate patrimonial, pero también terapéutica y ecológica.

Construyen un horno similar al de la cultura condorhuasi en la costa riojana y allá van, a darle cocción a piezas decorativas o utilitarias que muestran diseños de una cultura de otros tiempos, que bien habita el actual. Así culmina y empieza el proceso que se vive en el “Taller de Cerámica Ancestral” dictado por Alejandra Bustamante, donde asisten una decena de alumnas.

“La idea del taller nace con la intención de difundir las técnicas de este oficio que es la cerámica ancestral. Transmitir la pasión, amor y conocimiento del material (arcilla), su extracción, preparación y realización de objetos, que quienes los realicen lo valoren y utilicen”, explica Alejandra sobre este espacio que surge paralelo a los  talleres de cerámica esmaltada que ella dicta los lunes y miércoles en Escalfart, su espacio en 2T (los cuales sí son arancelados).

El taller al que asisten personas que conocen, y no, de las técnicas con la arcilla, tiene una particularidad no menor en tiempos de crisis: es gratuito. “Lo hice sin cargo para poder llegar a más público, y en modalidad podríamos decir que es comunitario, ya que entre todos preparamos el material, limpiamos el espacio y servimos al otro”, agrega sobre esta característica altruista de taller.

A fuego lento 

Los últimos días de agosto, las alumnas de Alejandra pudieron abrir y cerrar el proceso que experimentan cada semana en el “taller de los jueves”. 

Viajamos un fin de semana para hacerlo y al siguiente ya fuimos a cocinar las piezas de cada una”, relata sobre la experiencia vivida. 

“También se hizo una cocción en pozo, con guano, donde las piezas salen de color negra en lugar del rojo de la arcilla, porque al quemarse el guano lentamente hace reducción del fuego, y esto genera que las piezas concentren todo ese humo, es otro tipo de cocción, también ancestral”, explica. 

El resultado y convivencia fueron exitosos, “las alumnas quedaron muy satisfecha y  sorprendidas con el resultado, porque además se hizo recolección del material (arcilla de la zona), y aprendieron a reconocerlo y a prepararlo para ver si se puede utilizar, ya que en La Rioja tenemos mucho suelo arcilloso y en cualquier lugar se puede encontrar yacimiento de arcilla”.  

De barro somos

Es en el barro donde las y los habitantes que nos precedieron en la cultura, encontraron la manera de fabricar objetos utilitarios para contener líquidos y alimentos, que luego fueron exhibiendo figuras de culto. Y es también barro el que utilizaban los pueblos originarios para construir sus casas de tierra húmeda. Allí vuelve Alejandra para indagar un poco más sobre aquello que fuimos.

 

“El rescate patrimonial es importante para poder conocernos, saber de cada región, cuál fue la historia. De la cerámica se puede sacar mucha lectura sobre la vida de las personas en una época determinada, además de mantener esa técnicas, formas de trabajar y ese oficio, es importante para cada provincia y lugar”, señala Alejandra sobre la revalorización patrimonial, uno de los objetivos de este espacio. 

Considera además que mantener este oficio en la actualidad puede ayudar a promover una salida laboral en los distintos pueblos, “ya que en distintas zonas se encuentra el material (la arcilla) que puede ser extraído y preparado por personas de esos lugares, crear y generar venta dirigida al turismo, y de paso hacer conocer las costumbres”.

Sustentable y terapéutico 

En el último tiempo cada vez son más los talleres de cerámica que se pueblan de personas que, sin conocimientos previos buscan conectarse con su parte creativa y lúdica.

“Yo creo que con tanta innovación tecnológica resulta necesario volver al contacto con la tierra, para absorber otro tipo de energías naturales”, reflexiona Alejandra sobre uno de los motivos del boom de talleres de cerámica.

“Hay un componente terapéutico en los talleres porque la cerámica te hace conectar con uno mismo, y son tan amplias las técnicas y descubrimientos que uno puede crear con prueba y error, se está siempre experimentando y eso te incentiva permanentemente, te empezas a apasionar con los resultados y no lo podes dejar”, señala.

Pero ese ensayo-error no es la única veta terapéutica que encuentran quienes asisten. Según “Ale”, como la llaman sus alumnes, en el taller  “trabajas la ansiedad, te baja los decibeles, te desetresa, te lleva a otro plano porque te olvidas de tu rutina y problemas, y al ser un grupo de personas haciendo lo mismo, la comunicación e intercambio de información y problemática que llevan al taller, ayuda a solucionar cosas cotidianas que te pusieron de mal humor, llegas y te cambia el humor automáticamente. Creo que los procesos que tiene la cerámica te lleva a aplicarlos en tu vida cotidiana, y por eso es tan terapéutico y como una adicción”, se ríe.

Según la responsable de Escalfart, “en La Rioja particularmente no hay muchos talleres de cerámica en la actualidad, pero están surgiendo”. Ella hace 4 o 5 años comenzó a dictar cursos de un oficio que ejerció desde siempre. “Tenía la necesidad de empezar a transmitir lo que sé hacer, y además había amigas que me pedían que enseñe, y después la amiga de mi amiga, y así se fue formando el taller”, reseña.

En el 2014 la alfarera italiana Lauren Moreira fundó el movimiento mundial “Más cerámica, menos plástico”, para advertir a sociedades consumistas sobre la necesidad de utilizar utilitarios hechos de materiales naturales en lugar del plástico.

“Podríamos decir que esta es una técnica ecológica porque hablamos de un material sustentable que ayuda al no consumo de plástico, y que mejor que tener un utensilio hecho de cerámica que es totalmente higiénico, no tiene toxicidad alguna, es totalmente natural y ayuda a la no contaminación del medioambiente”.

Si bien Alejandra no descarta que el boom de los talleres de cerámica puede tener un componente superficial relacionado con la “moda”, está convencida que tal como ella lo sintió “hay una necesidad imperiosa de volver a las raíces”. Y lo mismo sucede con la conservación patrimonial: “debido a tan veloz evolución tecnológica y contaminación e invasión del plástico por el consumo masivo existente y acumulamiento de basura, hay que tomar conciencia del desastre ambiental que estamos provocando”.

“Hay que volver a las raíces, a la naturaleza a lo que nos parió, cuidarlo y protegerlo. Y esa necesidad es la que hace que la gente cada vez se vea más atraída por estos talleres. Obviamente que en la mayoría de los casos no ha de ser consciente esa necesidad, pero el hecho de querer hacer su vajilla con sus propias manos para una utilización cotidiana, y brindarles a los suyos algo realizado artesanalmente a través de un trozo  de tierra, ya lo está siendo”.

¿Querés saber más?

El 10 de octubre comienza nuevamente el Taller de Cerámica Ancestral, los jueves de 17:00 a 19:00, aunque para asistir se requiere conocimiento previo al menos de construcción, para quien quiera indagar en bruñido con engobes (técnica especifica de ceramica).

Para más información comunícate con 2T, espacio donde funciona “Escalfart Cerámica” de la escultora Alejandra Bustamante.

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