La Caja, sonido riojano

La Caja, sonido riojano

Las tradiciones recuerdan el pasado, impiden que la historia caiga en el olvido, mantienen nuestra identidad, quienes somos y de donde venimos. Nos brindan un sentido de pertenencia. Tuco Gómez lo sabe muy bien y está decidido a mantener la tradición de la caja chayera.

Escribe Camila Carbel - PUENTE ALADO


El folclore riojano tiene la vibración y el sonido profundo de la Caja, que acompañan el aroma de la albahaca en febrero. Este instrumento está compuesto de tres partes, el aro y dos tapas de cuero, que al golpearse transmiten un sonido profundo. 

Tuco Gómez lo sabe muy bien y está decidido a mantener la tradición de la caja chayera, recordando al pueblo nativo que habitó esta tierra y las coplas que entonamos cada febrero. 

En la localidad de Anguinan, departamento Chilecito, vive él. Un jubilado de 73 años que confecciona cajas. Si bien dice que las vende para ayudarse económicamente, al primer contacto se nota que su motor principal es la pasión; porque este hombre, de mirada franca, ama la chaya. “La cultura nuestra es la caja, y no quiero que se pierda, es nuestra parte indígena, los riojanos venimos de la decencia diaguita”, dice.

 

El proceso

Hace más de 40 años, Tuco aprendió en la barra del Club de Anguinan a confeccionar las cajas. En pocas palabras contó los pasos que realiza: primero consigue el cuero de cabra o chivo y durante una semana lo deja en cal, dándolo vuelta cada dos horas, luego lo limpia y corta los parches siguiendo de molde un alambre del diámetro del aro. “Se dejan cinco centímetros de más para coserlo”. 

El aro es de cartón prensado. “Porque la madera terciada se arruina si le cae agua y no sirve más. En cambio si le cae agua al cartón prensado no pasa nada, se mantiene intacto y no se pierde el sonido de la caja”, explica. 

Luego se deben ensamblar las partes, los dos parches de cuero al aro y para eso usa un cordón. “Para que no corte el cuero con los calores riojanos”, remarca. 

Tuco aclara que todo el trabajo lo realiza él mismo a mano y siguiendo estos pasos tiene cajas desde hace más de 20 años que permanecen intactas. 

Al preguntarle por algún truco en la fabricación para lograr el sonido característico de la caja, lo primero que dice es que “el secreto puede ser hacerlas con cariño”. Técnicamente agrega: “estirar bien los parches, porque si quedan sueltos la caja no va a sonar bien. También es importante que cuando haga frío, o en invierno, se aflojen los parches y cuando se la quiera usar, templarla. Es como dice la estrofa de la Chaya ´las cajas ya están templadas, los bombos bien esturaos´”. 

Templar la caja significa aflojar un poco los parches y colocarla a 40 centímetros de las brasas o de una estufa, de cada lado. Este proceso solo se debe realizar cuando se esté por ocupar el instrumento.

Si bien no puede decir con precisión la cantidad de cajas que fabricó durante toda su vida, sí cuenta que muchas viajaron al exterior. “Fueron a parar a Chile, Norteamérica, Colombia, Paraguay y aquí andan por todo el país. Se vende mucho para regalar, el riojano regala una caja para los de afuera y los turistas también compran, algunos son músicos pero otros no”. Las cajas se venden todo el año pero, aclara, en época de chaya la demanda crece. 

La Rioja es la dueña de la caja y a la gente le gusta mucho”, sostiene.

 

Mantener las raices

Tuco es reservado y de pocas palabras, pero de a poco se suelta y nos regala una anécdota: “Una vez en Paraguay, cantando con un compañero una vidala para el indio, se nos acercó una señora española y nos contó que se quedó medio mal, pensando en todas las cosas que pasaron en la historia entre nuestros pueblos. Nos felicitó por la canción y llorando nos pidió perdón por la historia, por lo que pasó, la colonización. Pero nosotros demostramos que seguimos existiendo y estamos orgullosos de tener sangre india. Somos mestizos y con la caja se demuestra que esa parte aún existe y seguirá existiendo, la caja no tiene que morir nunca, como tampoco la chaya”. 

Este chileciteño no solo es artesano sino que también es artista. Integró el conjunto Raíces Vidaleras de Anguinan y luego cantó como solista. En total grabó 10 cd. “Soy cantautor, le pongo letra y música. Soy completito”, dice con una sonrisa y agrega “hago lo que se siente con la caja”.  

Antes de finalizar la entrevista, entona unas estrofas al golpe de la caja:

 “Cómo brillan las estrellas, cuando se golpia la caja, toda mi Rioja se alegra, porque ha llegado la chaya. La chaya nuestra señores nadie lo puede quitar, es orgullo del diaguita, que ha dejado aquí en mi Rioja pal carnaval”.


Domingo 08 de marzo de 2020

 

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